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MODERNITY AS A BRIDGE






Laurie Anderson


I see and write things first as an artist, second as a woman, and third as a New Yorker. All three have built-in perspectives that aren't neutral.




What attracted me at first sight from this incorrigible New Yorker were her overwhelming vitalism and her charismatic beauty. Then, in concert May 1986 in Madrid, I had occasion to note that this was an artist of the first magnitude. I fell in love with her proposal and personal way of communicating it. Music, text, staging, daring and creative use of technology. At that time full of promises, her presence would have become something regular. And it has. Throughout all these years I've become a staunch supporter and I even used her music in some of my shows.

Her creations are innovative because they are personal. And, despite she’s always causing intimate storms on the borders of music, literature and performance, her unique harmonious vision of multidisciplinary is based on an undeniable good taste. "The boundaries between art forms were above to disappear," wrote Anderson in Stories from the Nerve Bible. "We were very aware that we were creating something entirely new to the scene." Her ability as a narrator manifests through her incursions into video, photography, sculpture, poetry and, of course, music, always flirting with multimedia formats, always enjoying the privilege of being in touch with avant-garde artists like Philip Glass, Brian Eno, William Burroughs, Willie Williams, Lou Reed, Peter Gabriel, Jean Michel Jarre... An artist who seeks the total work of art, not shy away from controversy on issues such as abuse of power, war or the plight of women in many societies today. She has been criticized, especially at home, perhaps because her formulas, whatever the result has been, are full of authenticity. "I'm not a moralist who hits a table and tells people what they should do. However, that never works. I am interested in this world and how it works. That is really what my own art is about. "

His songs seem to be written not only for her contemporary mezzo-soprano voice, but for her voice itself. The creative use she makes of technology becomes pure magic. Witchcraft in the twentieth century. And so, thanks to Laurie Anderson dance costume that she designed for her live performances, in which the artist has integrated sensors, a simple drum machine, spliced to a synthesizer, so that produces a series of dance sounds and musical phrases assigned to each of the sensors, creating music with her body movements on stage. Is not a dream for any dancer? Or use her acoustic violin that she has also altered, replacing its traditional strings and bow prerecorded tape, so that the instrument is even capable of reproducing words to touch in the rhythm and tempo desired by the artist each time. Is not a dream for a poet?

She has brought Pop Culture to the forefront. In fact, Anderson's entire career can be seen as a close cross to break the barriers, renaming familiar objects through strange creations and discover the extraordinary in the everyday.


Three songs, Language is a Virus and Smoke Rings from Home of the Brave and Born, Never Asked from Big Science. Her Home of the Brave gathered a large number of musicians and singers on stage, creating his first film. Language is a Virus, a title taken from a verse by William S. Burroughs ("Language is a virus from outer space") is not only the idea of language as a disease oral communication, but also a concept laden with Buddhist implications: "In Buddhist thought, the thing and the name of the thing is too much." She said in Nerve Bible. ”So language is a kind of trick." Anderson had met Burroughs in 1978 at the Nova Convention, a Festival of New York in which she presented her work. The poet, advanced in years, made a memorable appearance on the stage, where he danced a tango with Anderson. Collaboration with other artists has allowed for greater interaction, which became in excellent results in the sequence of game-show Smoke Rings. The song also has some gorgeous images of the lyric, like the verse "I'm thinking back to when I was a Hershey bar in the back pocket of my father." Born, Never Asked is essentially an instrumental, after a brief spoken introduction by Anderson (containing only about 55 words). The song continues for about five minutes, during which time is dominated by a single instrumental line of keyboards, violin, marimba, and applause with a repetitive phrase. These repeating patterns, either in music or in the letter, found in many of her songs, led many to classify her sometimes as an artist of Minimal Art.





LA MODERNIDAD COMO UN PUENTE
Laurie Anderson




Yo veo y escribo las cosas en primer lugar como artista, en segundo como mujer y en tercer lugar como neoyorquina. Las tres posturas han incorporado perspectivas que no son neutrales.

Laurie Anderson.


Lo que me sedujo a primera vista de esta neoyorquina impenitente fue su vitalismo arrollador y su carismática belleza. Después, en el concierto de mayo del 86, en Madrid, tuve la ocasión de constatar que se trataba de una artista de primera magnitud. Me enamoré de su propuesta y de su personal forma de comunicarla. Música, textos, puesta en escena, el uso atrevido y creativo de la tecnología. En aquella época llena de promesas, su presencia tendría que convertirse en algo habitual. Y así ha sido. A lo largo de todos estos años me he convertido en un seguidor incondicional y he llegado a utilizar su música en alguno de mis montajes. 

Sus creaciones son innovadoras, porque son personales. Y, a pesar de estar siempre provocando íntimas tormentas en las fronteras de la música, la literatura y el performance, su peculiar visión armónica de lo multidisciplinar está sostenida por un innegable buen gusto. "Los límites entre las formas de arte estaban a punto de desaparecer", escribió Anderson en su Stories from the Nerve Bible. "Éramos muy conscientes de que estábamos creando algo totalmente nuevo para la escena”. Su habilidad narradora se manifiesta a través de sus incursiones en el video, la fotografía, la escultura, la poesía y, desde luego, la música, coqueteando siempre con los formatos multimedia, disfrutando en todo momento del privilegio de estar en contacto con artistas de vanguardia como Philip Glass, Brian Eno, William Burroughs, Willie Williams, Lou Reed, Peter Gabriel, Jean Michel Jarre… Una artista que busca la obra de arte total, sin rehuir de la polémica en temas como el abuso de poder, la guerra o la precaria situación de la mujer en muchas sociedades hoy en día. Ha sido muy criticada, especialmente en su país, tal vez porque sus fórmulas, sea cual sea el resultado, están cargadas de autenticidad. "Yo no soy un moralista que se pone a golpear una mesa y le dice a la gente lo que tiene que hacer. Eso nunca funciona. Yo estoy interesada en este mundo y en cómo funciona. Eso es de lo que trata realmente mi propio arte."

Sus canciones no sólo parecen estar escritas para su voz de mezzosoprano contemporánea, sino que son su voz misma. El creativo uso que hace de la tecnología, la convierte en pura magia. En la brujería del siglo XX. Y así, Laurie Anderson baila gracias al traje que ella misma ha diseñado para sus actuaciones en directo, al que la artista ha integrado los sensores de una sencilla caja de ritmos, empalmándolos a un sintetizador, de tal modo que al bailar produce una serie de sonidos y frases musicales asignadas a cada uno de los sensores, creando música corporal con cada movimiento que realiza sobre el escenario. ¿No es sueño de cualquier bailarín? O el uso de su violín acústico al que también ha alterado, reemplazando sus cuerdas tradicionales y su arco por cinta magnética pregrabada, de tal modo que el instrumento es incluso capaz de reproducir palabras al tocarlo, en la cadencia y tempo deseados por la artista en cada momento. ¿No es el sueño de cualquier poeta?

Ha acercado la cultura pop a la vanguardia. De hecho, toda la carrera de Anderson puede ser vista como una íntima cruzada para romper las barreras, renombrando los objetos familiares a través de extrañas creaciones y descubrir lo extraordinario en lo cotidiano.

Tres temas, Language is a Virus y Smoke Rings de Home of the Brave y Born, Never Asked de Big Science. Su Home of the Brave reunió un gran número de músicos y cantantes en el escenario, creando su primera película. Language is a Virus, título tomado de un verso de William S. Burroughs ("El lenguaje es un virus del espacio exterior") no es sólo la idea del lenguaje como enfermedad comunicada por vía oral, sino también un concepto cargado de implicaciones budistas: "En el pensamiento budista, la cosa y el nombre de la cosa resulta demasiado", explicó en Nerve Bible. "Así que el lenguaje es una especie de truco". Anderson había conocido a Burroughs en 1978 en la Convención de Nova, un Festival de Nueva York en el que presentaba su trabajo. El poeta, ya entrado en años, hizo una memorable aparición en el escenario, donde bailó un tango con Anderson. La colaboración con otros artistas ha permitido una mayor interacción, que se plasma con excelentes resultados en la secuencia del juego-espectáculo de Smoke Rings. La canción tiene también algunas imágenes magníficas de la lírica, como el verso "Estoy pensando en volver a cuando era una barra de Hershey en el bolsillo trasero de mi padre". Born, Never Asked es esencialmente un tema instrumental, después de una breve introducción hablada de Anderson (que contiene sólo unas 55 palabras). La canción continúa durante cerca de cinco minutos, tiempo durante el cual predomina una sencilla línea instrumental de los teclados, el violín, la marimba, y aplausos con una frase musical repetitiva. Estos patrones repetitivos, ya sea en la música o en la letra, se encuentran en muchas de sus canciones, lo que ha llevado a muchos a clasificarla a veces como una artista del Minimal Art.




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